jueves, 18 de enero de 2018

He vuelto!

¡Hola! He vuelto, sí, después de unos cuantos meses. Empezaré hablando de por qué me fui, y después os contaré por qué he vuelto, ¡así voy en orden!

Hace más de un año comencé este blog para compartir mis andanzas en el mundo de la infertilidad, cuando ya contaba con más de año y medio buscando embarazo. Ocurrió que en enero del año pasado... ¡Lo conseguí! En el segundo ciclo de estimulación ovárica una de esas bolas gordotas que aparecieron en mis ovarios fue conquistada por uno de los bichos de mi marido, y se quedó con nosotros.

Esta historia tan bonita, con un principio lleno de ilusión y un final tan de cuento de hadas, tuvo un camino plagado de incertidumbre, dolor y ante todo miedo. Durante el tiempo que duró la búsqueda (no sólo del embarazo, sino de respuestas, de clínicas y de buenos profesionales) era miedo a no conseguirlo nunca. Una vez que llegó el positivo, muy en contra de lo que creía qué ocurriría, llegó el terror. Y me pilló tan de sorpresa que me quedé paralizada. Y muda.

Dejé que fueran pasando las semanas, esperando que ese terror fuera dejando lugar de nuevo a la ilusión y, para cuando ésta regresó, yo ya estaba más allá de las 25 semanas de embarazo. Me duele reconocer que más de la mitad de una de las etapas más increíbles de mi vida la pasé de esta manera tan poco bonita. Yo, que siempre he sido una romántica empedernida, viví todo el proceso entre datos, estadísticas, números y probabilidades. Un poco frío, ¿no?

Pero bueno, no todo fue terror, viví momentos increíbles, que atesoro en mi memoria, y poco a poco iré sacando huecos para contarlo todo aquí. Por eso he vuelto. Tengo mucho que contar y puede estar bien compartirlo. Por si a alguien pudiera servirle, ya sea de una manera práctica o simplemente para entretenerse un rato. Y porque sé que a mí también me servirá sacarlo de dentro.

lunes, 14 de noviembre de 2016

Mi primer tratamiento de fertilidad: la estimulación ovárica.

El SOP es una puñeta. No es nada nuevo. Todo lo que provoca es un auténtico rollo, aunque, en principio, podemos (casi) acabar con la mayoría de sus síntomas tomando el camino adecuado: dieta, ejercicio, suplementos... todo tiene que ver con la pérdida de peso y la dieta baja en índice glucémico. De esto os hablaré en otro momento, porque da para 3 libros.

En ciertos casos el SOP se manifiesta de una forma mucho más severa. Esto ocurre sin causa conocida, es decir, si te toca es porque te ha tocado, sin más. En estos casos, puede que los niveles hormonales no sean capaces de normalizarse con las medidas más "light" y haya que dar otro paso. En mi caso, el principal problema que me ha generado este síndrome es la anovulación. Es decir, que nunca ovulo, y cuando digo nunca, es nunca. Y esto es un problemón, sobre todo cuando quieres ser madre. Por suerte, existen medicamentos que pueden ayudarnos a ovular, y combinándolos con un estricto control médico y la orientación de las relaciones sexuales, se podría lograr el embarazo.

El primer fármaco al que se suele recurrir, tanto por su sencillez como por su precio, es el Citrato de Clomifeno, más conocido por su nombre comercial: Omifín. Yo lo llamaría San Omifin, somos muchas las que nos hemos encomendado a él en esta búsqueda.

omifin estimulacion ovarica

¿Cómo actúa el Omifín? Esto es importante: no son hormonas, no es un tratamiento de inducción directa, como otros fármacos más caros y complejos de manejar. El Omifin actúa sobre nuestro eje hipotálamo-hipófisis (que es lo que las chicas con SOP tenemos escacharrao) "manipulándolo" para que produzca correctamente las hormonas FSH y LH que darán lugar a uno o varios óvulos maduros.

¿Quién puede tomar Omifín? Lo primero y más importante, es que el Omifín te lo tiene que preescribir un ginecólogo. SIEMPRE. Sé que podemos estar desesperadas, que puede ser difícil dar con un buen profesional dispuesto a llevarte este tratamiento, pero son muchos y muy serios los riesgos que podrías correr. Este fármaco está recomendado para mujeres con trastornos ovulatorios, SOP, insuficiencia ovárica o ciclos irregulares. Cuándo vayas a tu médico, él deberá realizar unas pruebas antes de nada:

  • una analítica hormonal y una ecografía pélvica que determinarán la razón por la cual podrías no ovular correctamente. Además descartará otras patologías no compatibles con el uso del Omifín, como por ejemplo los quistes ováricos (no confundir con los folículos que tenemos las chicas con SOP). 
  • tu pareja tendrá que hacerse un seminograma para descartar que él tenga problemas con sus bichitos. 
  • en algunos casos, también te pedirán una histerosalpingografía, que comprobará la permeabilidad de tus trompas de falopio. Puesto que el tratamiento con Omifín es bastante suave, puede que tu médico comience el tratamiento antes, y si tras unos intentos no se ha logrado el embarazo, realizar esta prueba para descartar una obstrucción en las trompas.
¿Cómo se toma el Omifín? Lo sencillo del Omifín, es que son pastillas; en cada caja vienen 10 comprimidos de 50mg. Tu médico te pondrá una dosis para empezar, que podrá modificarse en el curso del ciclo, o rectificarse para ciclos sucesivos. A mí me recetó 100mg/24h, así que me tomaba dos comprimidos al día, del día 3 al 7 del ciclo. El ginecólogo pautará una serie de ecografías para controlar la evolución y crecimiento de los folículos, y en base a esto programará las relaciones sexuales. Además, te pedirá que controles tu ovulación con test, que deberás comenzar a hacerte a partir del día 10 del ciclo. Entre las ecografías y los test de ovulación, deberíamos dar con el día exacto para mantener relaciones y dar en la diana.

¿Se ovula siempre? No, así de claro. Cada cuerpo es un mundo, y puede costar dos o tres ciclos dar con la dosis adecuada para cada una. Puedes obtener la respuesta esperada, o una demasiado baja o excesivamente alta. La tasa de éxito en este tratamiento es de un 10-15% de posibilidades de embarazo por cada ciclo. El máximo de ciclos recomendados de inducción a la ovulación con Omifin es de seis. Si no funcionara, habría que plantear otras opciones de reproducción asistida como la Inseminación Artificial. 
  • Hay un bajo porcentaje de pacientes que no responde al Omifín. Si tras aumentar la dosis durante varios ciclos no se consiguiera la respuesta esperada, se suspendería el tratamiento. Pero tranquilas, hay otras opciones.
  • Hay otro pequeño porcentaje de mujeres quienes responden de manera exagerada. Esto es bastante raro con el Omifín, pero podría ocurrir. Te prohibirán tajantemente las relaciones sexuales sin protección hasta nuevo aviso, nadie cuerdo quiere un embarazo de quintillizos. En el siguiente ciclo pautarán una dosis más baja, o un tratamiento hormonal alternativo más controlado. 
  • Hay quienes responden con uno o dos folículos de tamaño adecuado pero no terminan de romper y desencadenar la ovulación; en estos casos el ginecólogo podrá prescribir un tratamiento hormonal complementario, el Ovitrelle es el rompe-folículos más habitual. 
¿Cuáles pueden ser los efectos secundarios del Omifin? Como todo tratamiento que tenga que ver con nuestro ciclo hormonal, los efectos secundarios pueden hacerse notar. Pueden ser: cambios de humor, cansancio, náuseas, mareos o dolores abdominales. Yo sólo sentí que estaba más sensible. También el endometrio podría verse más fino; lo bueno de las ecografías de seguimiento es que esto se ve con mucha claridad, y podrían pautarte progesterona vía vaginal tras la ovulación para engrosarlo y facilitar la implantación.

En mi caso he sido súper afortunada aunque no haya conseguido preñarme aún, en mi primer ciclo conseguimos un solo folículo que rompió y ovulé a día 15 de ciclo. Mantuve relaciones el día que el test de ovulación dio positivo, y a partir de ahí cada 48 horas. A 14 días postovulación me realicé una beta en sangre que, desgraciadamente, dio negativa. Pero no me voy a quedar sólo con lo malo. Tras dos años de horror, he conseguido ovular, y eso me emociona enormemente.

Me gustaría conocer las experiencias de más chicas en esta situación, no dudéis en comentar, y contar cómo os ha ido a vosotras, si lo habéis conseguido o cómo lo estáis llevando.

sábado, 15 de octubre de 2016

Cómo me afecta el Síndrome de Ovarios Poliquísticos

Hace menos de un año que lo tengo diagnosticado. Es increíble, pero es la verdad, y eso que es una afección bastante sencilla de reconocer, y más cuando los síntomas se presentan tan claros como en mi caso.

El primer y principal síntoma del Síndrome de Ovarios Poliquísticos (SOP) son los ciclos irregulares. Reglas caprichosas que van, vienen y desaparecen por meses.

Recuerdo cuando en el colegio nos dijeron que el ciclo de la mujer tenía relación con los ciclos lunares, y que había grupos de mujeres a las que se les sincronizaba la regla al pasar mucho tiempo juntas. Nunca he podido evitar tener envidia y verme como un bicho raro; siempre he sentido una especie de desconexión con esa parte de mi "yo femenino".

Nunca he sido una chica excesivamente velluda. Cierto es que el vello me comenzó a salir muy niña por axilas, pubis y piernas, pero mas allá de la precocidad, nada alarmante. A partir de los 16 años empecé a ver pelitos que iban apareciendo en lugares más inoportunos. Me asusté bastante el día que descubrí vello junto a la areola, en el pecho, que ahora, al dejar los anticonceptivos orales se han cuadruplicado en cantidad y grosor. Las matas de pelo salvajes se han ido adueñando de pequeñas porciones de mi cuerpo de una forma aparentemente aleatoria: la tripa, empeines y dedos de los pies, barbilla, canalillo... un cuadro.

Pero bueno, si todo el problema fuera el vello, tendría fácil solución. Pero no. Cuando tus hormonas están haciendo lo que no deben pasan más cosas. Por ejemplo, el colesterol tiende a estar por encima del límite aconsejable aunque lleve una buena dieta. Llevar una buena dieta se me hace muy cuesta arriba, porque mi cuerpo quiere hidratos. Azúcar a todas horas. Pero sobre todo por la noche. Mis células reclaman la energía que no les llega, porque la resistencia a la insulina impide que los azúcares se asimilen.

Y esto me lleva al cansancio. Vivo agotada. Cuando mantenía todo este desaguisado a raya con las anticonceptivas tenía energías para llevar mi día a día de una manera normal. Pero ahora todo es cuesta arriba. Tengo ganas, pero no tengo fuerzas. Siento que mi cabeza va a mil, pero mi cuerpo no es capaz de cogerle. ¡Con lo que yo era!

Y de la suma del aumento del apetito, la nula asimilación de hidratos y el cansancio, ¿que sale? ¡Bingo! El aumento de peso. Soy una mujer alta, y de cría siempre fui demasiado delgada. Al destapar el SOP, comencé a coger kilos. Grasa localizada en tripa y muslos. En estos meses he cogido 10 kg, de los que ya me he quitado 3. Poco a poco, voy haciendo pequeños cambios en mi dieta.

Pero lo peor de todo, lo que más me ha afectado, ha sido el no saber qué hacer. Desde el principio de la adolescencia, y sobre todo desde que comenzamos la búsqueda de nuestro bebe, he consultado mil veces, a muchos médicos, qué es lo que me pasa. No sé si ha sido mala suerte, si es que he dado con doctores que desconocen el SOP, o si es que la desgana de tener que pedir e interpretar una analítica de sangre les ha impedido hacer un diagnóstico.

Desde un "estás obsesionada y así no te va a bajar la regla", a un "eso es que tienes depresión" y pasando por el "relájate y te preñas", he tenido que escuchar de todo. No se me tomó en serio cuando yo sabía que algo no funcionaba bien.

Cuando me lo dijeron por primera vez, una ginecóloga muy atenta y amable a la que estaré eternamente agradecida (y que cuando consiga quedarme embarazada volverá a tenerme por su consulta), no pude evitar echarme a llorar en su consulta.

Lloré la pena al saber que esto dificultaba bastante el ser mamá. Pero sobretodo lloré la rabia de no haber sabido nada hasta ese momento, de no haber podido hacer tomado decisiones por ir a ciegas, de haber llegado a pensar que todo era por mi culpa.